Lo que tienes que saber

  • Cuando Budokai Tenkaichi 3 llegó en 2007, Dragon Ball ya llevaba años demostrando que podía convertirse en prácticamente cualquier cosa dentro de los videojuegos, había juegos de peleas tradicionales, RPG, aventuras, títulos de cartas y diferentes experimentos que intentaban llevar el universo de Akira Toriyama a una consola, pero Tenkaichi 3 entendió algo que parecía sencillo y que en realidad era tremendamente difícil, Dragon Ball no tenía que parecer un juego de peleas convencional, tenía que sentirse como Dragon Ball, y esa diferencia terminó siendo fundamental.
  • La cámara detrás del personaje, los enormes escenarios abiertos, la posibilidad de volar prácticamente por cualquier parte del mapa, desaparecer a una velocidad absurda, lanzar al rival contra una montaña, perseguirlo después de un golpe y continuar el combate en otro punto del escenario conseguían algo que muy pocos juegos habían logrado hasta entonces, transmitir la sensación de escala que siempre había tenido el anime, aquí no se trataba simplemente de intercambiar golpes dentro de una arena, se trataba de sentir que estabas participando en una batalla de Dragon Ball.
  • Y quizá por eso su legado terminó siendo tan grande, porque Tenkaichi 3 llegó en una época en la que los videojuegos todavía podían sentirse completos desde el primer día, no había temporadas de contenido, pases de batalla, personajes vendidos por separado o una hoja de ruta esperando durante años para terminar de construir el juego, comprabas el disco, lo colocabas en la consola y ahí estaba prácticamente todo lo que un fan podía pedir, cientos de personajes, transformaciones, escenarios, modos de juego y horas suficientes para convertirlo en uno de esos títulos que podían permanecer en la consola durante meses.

Hay videojuegos que son buenos, otros que son importantes y existen algunos que terminan convirtiéndose en la medida con la que se comparan todos los que vienen después, Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 pertenece a esa última categoría, porque hubo un momento en el que parecía que los videojuegos de Dragon Ball habían encontrado exactamente la fórmula que necesitaban, y no hacía falta buscar mucho más, solo había que poner a Goku frente a Vegeta, dejar que el escenario explotara y permitir que dos jugadores hicieran realidad una pelea que durante años solamente habíamos podido imaginar frente al televisor

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate de todas las noticias al instante

Cuando Budokai Tenkaichi 3 llegó en 2007, Dragon Ball ya llevaba años demostrando que podía convertirse en prácticamente cualquier cosa dentro de los videojuegos, había juegos de peleas tradicionales, RPG, aventuras, títulos de cartas y diferentes experimentos que intentaban llevar el universo de Akira Toriyama a una consola, pero Tenkaichi 3 entendió algo que parecía sencillo y que en realidad era tremendamente difícil, Dragon Ball no tenía que parecer un juego de peleas convencional, tenía que sentirse como Dragon Ball, y esa diferencia terminó siendo fundamental.

La cámara detrás del personaje, los enormes escenarios abiertos, la posibilidad de volar prácticamente por cualquier parte del mapa, desaparecer a una velocidad absurda, lanzar al rival contra una montaña, perseguirlo después de un golpe y continuar el combate en otro punto del escenario conseguían algo que muy pocos juegos habían logrado hasta entonces, transmitir la sensación de escala que siempre había tenido el anime, aquí no se trataba simplemente de intercambiar golpes dentro de una arena, se trataba de sentir que estabas participando en una batalla de Dragon Ball.

LEE: Nintendo Direct: la Navidad de los jugadores

Y después estaba algo que hoy parece casi imposible, la cantidad de contenido, Tenkaichi 3 llegó con más de 150 personajes y transformaciones contando las distintas versiones y formas, convirtiéndose en una auténtica enciclopedia jugable de Dragon Ball, estaban los protagonistas, los villanos, los personajes secundarios, las diferentes etapas de los guerreros y hasta personajes que uno jamás habría imaginado controlar en un videojuego de estas características, porque el juego no parecía preguntarse qué personajes eran suficientemente importantes para estar ahí, parecía preguntarse simplemente cuáles podían incluirse.

Eso hacía que una pelea pudiera convertirse en prácticamente cualquier cosa, Goku contra Freezer, Vegeta contra Broly, Gohan contra Cell, Piccolo contra Androide 17, Gogeta contra Janemba o incluso enfrentamientos imposibles que jamás habrían ocurrido en la historia original, y ahí estaba buena parte de la magia, Tenkaichi 3 no solamente adaptaba Dragon Ball, también convertía todo su universo en un gigantesco patio de recreo.

Las batallas tenían esa exageración que siempre había definido al anime, los Kamehameha atravesando el escenario, los Final Flash, los Big Bang Attack, los Makankosappo, las Genkidama, las fusiones, las transformaciones y esos momentos en los que dos ataques de energía chocaban mientras el jugador hacía todo lo posible para imponerse, eran momentos que podían repetirse cientos de veces y aun así seguían teniendo algo especial, porque el juego entendía que parte de la diversión estaba precisamente en hacer aquello que habíamos visto tantas veces en televisión

Y quizá por eso su legado terminó siendo tan grande, porque Tenkaichi 3 llegó en una época en la que los videojuegos todavía podían sentirse completos desde el primer día, no había temporadas de contenido, pases de batalla, personajes vendidos por separado o una hoja de ruta esperando durante años para terminar de construir el juego, comprabas el disco, lo colocabas en la consola y ahí estaba prácticamente todo lo que un fan podía pedir, cientos de personajes, transformaciones, escenarios, modos de juego y horas suficientes para convertirlo en uno de esos títulos que podían permanecer en la consola durante meses

Porque Dragon Ball ha tenido grandes videojuegos, algunos incluso han superado a Tenkaichi 3 en aspectos concretos, pero cuando alguien piensa en el videojuego definitivo de Dragon Ball, en ese juego capaz de reunir prácticamente todo lo que un fan podía imaginar, resulta inevitable regresar al mismo lugar, a esos escenarios enormes, a esas transformaciones, a esos combates imposibles y a esa sensación de tener el universo completo de Akira Toriyama en nuestras manos

Budokai Tenkaichi 3 no fue solamente uno de los mejores juegos de Dragon Ball, fue el momento en el que un videojuego consiguió hacer realidad la fantasía de ser parte de Dragon Ball, y quizá por eso, tantos años después, seguimos intentando encontrar algo que vuelva a sentirse exactamente igual.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *