Lo que tienes que saber
- La escritora y ganadora del Pulitzer 2024 recibió el máximo reconocimiento de la UAEH en Humanidades y aprovechó el momento para hablar del poder de la literatura frente a las guerras, la migración, la violencia contra las mujeres y el olvido.
- “La forma más radical, más militante de la indiferencia es la indolencia”, afirmó, al referirse a la incapacidad de sentir el dolor de otras personas y reconocerse en su sufrimiento.
- memoria contra el silencioUno de los momentos más personales de su intervención llegó al recordar El invencible verano de Liliana, obra en la que reconstruyó la historia de su hermana, Liliana Rivera Garza, víctima de feminicidio el 16 de julio de 1990, a manos de quien entonces era su exnovio.
Cristina Rivera Garza recibió el premio Juan Crisóstomo Doria a las Humanidades 2026 durante una ceremonia en la 39 Feria Universitaria del Libro (FUL) de la UAEH.
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La escritora y ganadora del Pulitzer 2024 recibió el máximo reconocimiento de la UAEH en Humanidades y aprovechó el momento para hablar del poder de la literatura frente a las guerras, la migración, la violencia contra las mujeres y el olvido.

El Auditorio Josefina García Quintanar se convirtió en escenario para reconocer la trayectoria de una de las voces más relevantes de la literatura mexicana contemporánea. Durante la 39 Feria Universitaria del Libro (FUL), Cristina Rivera Garza recibió el Premio Juan Crisóstomo Doria a las Humanidades 2026, considerado el galardón más representativo de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
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Pero más que recibir una presea, la escritora aprovechó el momento para hablar de aquello que, desde su perspectiva, puede hacer la literatura en un mundo marcado por guerras, migración, violencia contra las mujeres e indiferencia.
Rivera Garza, quien recordó que es egresada de una universidad pública, destacó la importancia de que las instituciones educativas continúen respaldando la literatura.
“Sé muy bien lo que implica a nuestras universidades seguir apoyando a la literatura”, expresó al recibir el reconocimiento.
Literatura contra la indiferencia
La autora señaló que el mundo actual atraviesa un escenario “problemático por decir lo menos” y en ocasiones angustiante, con conflictos armados en distintos frentes.
Entre ellos, mencionó la situación que vive de cerca por sus años de residencia en Estados Unidos: la “guerra desatada en contra de la migración y los migrantes”, una problemática que, subrayó, no se limita a un solo país.
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También habló de otra violencia que le resulta cercana: la que enfrentan las mujeres.
Frente a estos escenarios, Rivera Garza planteó que la escritura todavía tiene mucho por hacer. Para ella, leer y escribir permite abandonar momentáneamente la propia experiencia para acercarse a la de otras personas.
La literatura, dijo, ofrece la posibilidad de “ponernos por algunos momentos en los zapatos de otros”, de sentir aquello que alguien más experimenta y romper el aislamiento.
El lenguaje, al que calificó como una herramienta “humilde pero poderosa”, puede abrir ese camino mediante la imaginación.
Y ahí, sostuvo, existe también una dimensión política.
“La forma más radical, más militante de la indiferencia es la indolencia”, afirmó, al referirse a la incapacidad de sentir el dolor de otras personas y reconocerse en su sufrimiento.
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Liliana: memoria contra el silencio
Uno de los momentos más personales de su intervención llegó al recordar El invencible verano de Liliana, obra en la que reconstruyó la historia de su hermana, Liliana Rivera Garza, víctima de feminicidio el 16 de julio de 1990, a manos de quien entonces era su exnovio.
Rivera Garza explicó que la historia de Liliana pudo haberse perdido en el silenciamiento impuesto por narrativas patriarcales y dominantes.
Sin embargo, encontró en la literatura una forma de acercarse nuevamente a ella y, al mismo tiempo, de acercarse a las muchas mujeres que han sido víctimas de la violencia machista.
Para la escritora, la lectura y la memoria colectiva permiten mantener presentes a quienes ya no están.
“La memoria colectiva, la lectura nos dice que sí están con nosotros, que sí están aquí, que sí comparten nuestro aire”, sostuvo.
Su reflexión llegó hasta una responsabilidad hacia el futuro: mantener presentes a las mujeres que han sido asesinadas y reconocer que aún existe una deuda de justicia con ellas.
“Llevarnos con nosotros siempre a todas estas mujeres que hemos perdido, a las que les debemos tanto y por quienes todavía hoy en día esperamos la justicia que merecen”, expresó.
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