Lo que tienes que saber

  • Pocas personas leen algún libro, o han adquirido el hábito de hacerlo por placer y legítimo interés de incrementar su acervo, posiblemente no encontraron a su debido tiempo motivación o respaldo suficiente para ser encausados a tal fin.
  • Además el libro nos hace comprender que no todos los que cruzaban los mares en sus buques eran piratas, pues no es lo mismo un pirata que un corsario o un bucanero, pero estos personajes nos remiten a la época en que los hombres de mar y las sirenas de los puertos se encontraban para compartir aventuras amorosas, batallas y sueños, donde los cofres y lingotes de oro, así como las islas plagadas de misterios por descubrir se abrían paso para enganchar la imaginación a una peculiar y hermosa, pero terriblemente trágica historia de amor, entre el italiano Emilio de Roccanera, Noble Señor de Ventimiglia, Valpenta y Roccabruna, es decir, El Corsario Negro, y la dulce hija de su más intransigente adversario, el duque flamenco Van Guld (Wan Guld).
  • Al leer este libro, y con imaginación por supuesto, podemos sentir la brisa del oleaje, añorar poseer una capa y un chambergo negro, como el del valiente corsario que en su sed de venganza, por la injusta muerte de sus hermanos El Corsario Verde y El Corsario Rojo, vivirá la más terrible jugarreta del destino, al enamorarse de una mujer a la que tendrá que abandonar a su suerte al final de la novela, para poder cumplir su palabra, siendo leal a la memoria de sus hermanos muertos por Guld, aunque esto implicará para él, un agudo dolor que lo hará mostrarse por primera vez en muchos años vulnerable ante sus fieles filibusteros Carmaux y Van Stiller (Wan Stiller), al dejar rodar sendas lágrimas al final de la historia, al perder por venganza, a su más grande amor.

Pocas personas leen algún libro, o han adquirido el hábito de hacerlo por placer y legítimo interés de incrementar su acervo, posiblemente no encontraron a su debido tiempo motivación o respaldo suficiente para ser encausados a tal fin. Una manera de lograr acercar a infantes y jóvenes a la lectura es proporcionándoles la herramienta, es decir, los libros.

Actualmente contamos con internet, donde podemos encontrar millones de libros, que casas editoras comparten incluso de manera gratuita, y dan oportunidad de leer variada selección de temas y géneros literarios.

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate de todas las noticias al instante

Se agradece a escritoras y escritores, los extraordinarios momentos que vivimos con sus libros, como es el caso de El Corsario Negro, del escritor y periodista italiano Emilio Salgari.

SIGUE LEYENDO: Jazz con Diana Krall

El Corsario Negro es una historia de piratas, pero no es cualquier libro, este tiene un matiz muy especial de nostalgia o melancolía. Además el libro nos hace comprender que no todos los que cruzaban los mares en sus buques eran piratas, pues no es lo mismo un pirata que un corsario o un bucanero, pero estos personajes nos remiten a la época en que los hombres de mar y las sirenas de los puertos se encontraban para compartir aventuras amorosas, batallas y sueños, donde los cofres y lingotes de oro, así como las islas plagadas de misterios por descubrir se abrían paso para enganchar la imaginación a una peculiar y hermosa, pero terriblemente trágica historia de amor, entre el italiano Emilio de Roccanera, Noble Señor de Ventimiglia, Valpenta y Roccabruna, es decir, El Corsario Negro, y la dulce hija de su más intransigente adversario, el duque flamenco Van Guld (Wan Guld).

Al leer este libro, y con imaginación por supuesto, podemos sentir la brisa del oleaje, añorar poseer una capa y un chambergo negro, como el del valiente corsario que en su sed de venganza, por la injusta muerte de sus hermanos El Corsario Verde y El Corsario Rojo, vivirá la más terrible jugarreta del destino, al enamorarse de una mujer a la que tendrá que abandonar a su suerte al final de la novela, para poder cumplir su palabra, siendo leal a la memoria de sus hermanos muertos por Guld, aunque esto implicará para él, un agudo dolor que lo hará mostrarse por primera vez en muchos años vulnerable ante sus fieles filibusteros Carmaux y Van Stiller (Wan Stiller), al dejar rodar sendas lágrimas al final de la historia, al perder por venganza, a su más grande amor: Honorata Van Guld.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *