Lo que tienes que saber

  • El 5 de febrero de 2025 en la localidad de Azoyatla en el municipio de Mineral de la Reforma, Marco Antonio, un ex policía municipal, le quito la vida a su ex pareja Rosaura, quien había hecho denuncias ante las autoridades hidalguenses, sin que se le otorgarán las medidas de protección a pesar del peligro que corría por las amenazas, las agresiones físicas e incluso la privación de la libertad que Rosaura sufrió previo a su fallecimiento.
  • En México las principales razones por las que las mujeres no denuncian violencia es por miedo a represalias, desconfianza en los sistemas de denuncia, el desconocimiento a los derechos, así como la presión social, el estigma y el miedo a que no les crean.
  • En ambos casos y seguramente en muchos casos más que no son del conocimiento público, esas apariencias engañan, detrás de la imagen intachable se esconden violentadores, y feminicidas, porque al cerrar la puerta de un hogar hay una realidad distinta que daña, que mata y sólo quien lo padece tiene la valiente decisión de denunciarlo o callarlo y normalizarlo.

“Ya no aguanté más las humillaciones”. “Soy una de las tantas mujeres que han sufrido violencia doméstica… que la ley haga lo que tenga que hacer”; esas fueron las palabras de María Felicia Jiménez, Doctora en Ingeniería Física Nuclear, esposa del ex director de Pemex Víctor Rodríguez Padilla, quien fue detenido en la Ciudad de México tras ser denunciado por violencia familiar.

El pasado mes de marzo las cámaras de video del domicilio que ambos compartían captaron el momento en que el ex director de Pemex agredió física y verbalmente a su esposa.

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Fue hasta hace unas semanas que María Felicia decidió compartir la grabación a través de sus redes sociales.

En su mensaje detalló que al fin tenía el valor de hacer públicos los videos; romper el silencio le significaba quedarse sin trabajo, sin dinero, sin un lugar donde vivir y sobretodo que le quitarán a sus hijos por el simple hecho de que Víctor Rodríguez tiene cercanía con las altas esferas del gobierno federal.

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El 5 de febrero de 2025 en la localidad de Azoyatla en el municipio de Mineral de la Reforma, Marco Antonio, un ex policía municipal, le quito la vida a su ex pareja Rosaura, quien había hecho denuncias ante las autoridades hidalguenses, sin que se le otorgarán las medidas de protección a pesar del peligro que corría por las amenazas, las agresiones físicas e incluso la privación de la libertad que Rosaura sufrió previo a su fallecimiento.

Denunciar violencia como lo expresó María Felicia requiere de valor.

En México las principales razones por las que las mujeres no denuncian violencia es por miedo a represalias, desconfianza en los sistemas de denuncia, el desconocimiento a los derechos, así como la presión social, el estigma y el miedo a que no les crean.

De acuerdo con la revista colaboración jurídica de la UNAM, históricamente y hasta hace no mucho tiempo atrás, el mensaje del sistema penal hacia las mujeres era claro: las violencias que sufrían en sus relaciones de pareja estaban justificadas o constituían un problema menor y propio del ámbito privado en el que el sistema penal no debía intervenir.

¿Y cómo atreverse a denunciar bajo esta creencia?

¿Y cómo no desconfiar en los sistemas de denuncia?

En el caso de Rosaura, hizo todo lo que la ley marca, presentó la denuncia, presentó pruebas y a pesar de ello las instancias que debían proporcionarle medidas de protección le fallaron.

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CUANDO LAS APARIENCIAS ENGAÑAN.

La violencia de género es un fenómeno estructural que no es propia de clases sociales, niveles educativos y culturales.

Víctor Rodríguez Padilla tenía un cargo de gran relevancia, su imagen pública correspondía a la de un hombre de respeto, valores y buena educación.

En el caso de Marco Antonio el haber pertenecido a una institución policiaca que en teoría debe brindar seguridad y hacer cumplir las leyes, también lo ponía como cierta figura de respeto y autoridad.

En ambos casos y seguramente en muchos casos más que no son del conocimiento público, esas apariencias engañan, detrás de la imagen intachable se esconden violentadores, y feminicidas, porque al cerrar la puerta de un hogar hay una realidad distinta que daña, que mata y sólo quien lo padece tiene la valiente decisión de denunciarlo o callarlo y normalizarlo.

2 comentarios en «¿Denunciar violencia? La apariencias engañan»

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