Lo que tienes que saber

  • Spotify explica que aproximadamente dos tercios de sus ingresos se destinan a regalías de grabación y edición, aunque no existe una tarifa fija por reproducción, el dinero se distribuye de acuerdo con la participación que cada titular tiene en el total de reproducciones.
  • Una canción puede generar dinero cuando aparece en una película, una serie, un anuncio, una plataforma digital o determinados servicios de radio.
  • Jackson entendió algo que hoy resulta evidente, la verdadera riqueza de la música no siempre está en vender discos, sino en poseer los derechos que siguen produciendo dinero cuando el disco ya dejó de venderse.

Una canción puede durar cuatro minutos. Su negocio, en cambio, puede durar toda una vida.

Michael Jackson murió en 2009, pero su música jamás dejó de trabajar. Forbes estima que su patrimonio ha generado más de 3,500 millones de dólares desde su muerte, incluyendo música, espectáculos, licencias y otros negocios. Tan solo en los últimos 12 meses contabilizados por Forbes, el patrimonio obtuvo alrededor de 105 millones de dólares.

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate de todas las noticias al instante

Pero aquí aparece una parte del negocio que pocas veces vemos.

Cuando una canción suena en streaming, pueden generarse regalías por la grabación y por la composición. Spotify explica que aproximadamente dos tercios de sus ingresos se destinan a regalías de grabación y edición, aunque no existe una tarifa fija por reproducción, el dinero se distribuye de acuerdo con la participación que cada titular tiene en el total de reproducciones. Después, sellos, editoras, distribuidores y sociedades de gestión reparten ese dinero según los contratos correspondientes.

SIGUE LEYENDO: Avándaro, nuestro propio lenguaje musical y cultural

Por eso no es lo mismo ser intérprete que ser dueño de los derechos.

Una canción puede generar dinero cuando aparece en una película, una serie, un anuncio, una plataforma digital o determinados servicios de radio. Y una misma obra puede producir diferentes tipos de regalías dependiendo de dónde y cómo se utilice.

El negocio es tan grande que SoundExchange distribuyó 991.5 millones de dólares en regalías digitales durante 2025 y ha repartido más de 13,000 millones desde 2003.

Entonces surge una diferencia brutal entre generaciones. Un artista nuevo puede conseguir millones de reproducciones y, aun así, no construir necesariamente una fortuna. Depende de quién posee la grabación, quién escribió la canción, qué porcentaje tiene el artista, qué contrato firmó y cuántos intermediarios participan.

Jackson entendió algo que hoy resulta evidente, la verdadera riqueza de la música no siempre está en vender discos, sino en poseer los derechos que siguen produciendo dinero cuando el disco ya dejó de venderse.

TE PUEDE INTERESAR: Parental Advisory – Explicit Content

Por eso una canción como Billie Jean no es solamente una pieza histórica. Es un activo.

El rock, el pop y la música popular están llenos de canciones que heredaron generaciones enteras. Algunas desaparecen. Otras se convierten en patrimonio.

Y cuando eso ocurre, la música deja de ser solamente arte.

Se convierte en propiedad intelectual capaz de sobrevivir a su propio creador.

Un comentario en «La canción que nunca deja de cobrar»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *