Lo que tienes que saber

  • una pseudociencia es, de acuerdo con Alonso y Cortiñas (2014), la disciplina que intenta parecer ciencia sin serlo y que implica una serie de riesgos que a menudo son infravalorados, además de desvirtuar a la ciencia al hacerse pasar por disciplina científica y, en la mayoría de los casos, posee un deliberado fin de lucro.
  • Porque la psicología, a diferencia de estos sistemas, no funciona desde certezas absolutas, sino que se construye desde la evidencia, la revisión constante y, sobre todo, la posibilidad de estar equivocada.
  • Uno de ellos es el “Efecto Barnum”, que es la tendencia a aceptar descripciones vagas y generales como si fueran altamente personales.

En sesiones recientes, alguien me dijo con total convicción: “ya entendí todo, soy eneatipo 4, por eso sufro más que los demás”. Lo dijo con alivio, como quien por fin encontró una explicación…y una identidad. No había duda, no había matices. Sólo certeza.

Ese es, quizá, el primer gancho de muchas pseudociencias: no dudan. Explican todo, rápido, sin incomodidad y con una seguridad que resulta seductora. El enegrama, por ejemplo, ofrece una serie de categorías que parecen describirte con precisión quirúrgica. Las constelaciones familiares prometen revelar dinámicas ocultas casi como si fueran verdades heredadas que sólo necesitan ser “ordenadas”. Todo encaja…demasiado bien.

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Y ahí es donde conviene empezar a sospechar.

Aquí vale la pena hacer una pausa: una pseudociencia es, de acuerdo con Alonso y Cortiñas (2014), la disciplina que intenta parecer ciencia sin serlo y que implica una serie de riesgos que a menudo son infravalorados, además de desvirtuar a la ciencia al hacerse pasar por disciplina científica y, en la mayoría de los casos, posee un deliberado fin de lucro. Además, no sólo no están comprobadas, sino que operan al margen de los mecanismos que permitirían comprobarlas.

Porque la psicología, a diferencia de estos sistemas, no funciona desde certezas absolutas, sino que se construye desde la evidencia, la revisión constante y, sobre todo, la posibilidad de estar equivocada. Las pseudociencias, en cambio, rara vez se someten a este mismo estándar. Se sostienen en testimonios, en lenguaje ambiguo o en explicaciones que no pueden verificarse ni refutarse. Y cuando no puede ponerse a prueba, tampoco puede corregirse.

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Otro rasgo común es la promesa implícita: entenderte sin esfuerzo real. Si algo ofrece claridad inmediata sobre problemas complejos, probablemente no está profundizando, sólo está simplificando. El eneagrama puede hacerte sentir “visto”, pero también puede encasillarte. Las constelaciones pueden generar experiencias emocionales intensas, pero intensidad no es lo mismo que cambio real ni sostenido.

Desde la psicología, hay conceptos que ayudan a entender por qué esto funciona. Uno de ellos es el “Efecto Barnum”, que es la tendencia a aceptar descripciones vagas y generales como si fueran altamente personales. “Eres sensible, pero a veces te cuesta poner límites”. ¿A quién no le suena? Ese tipo de afirmaciones generan identificación, pero no necesariamente comprensión real.

El problema no es sólo teórico, también es práctico. Recurrir a estas explicaciones puede retrasar procesos terapéuticos serios, reforzar creencias rígidas o desplazar la responsabilidad hacia factores difusos (“mi sistema familiar”, “mi tipo de personalidad”). En lugar de abrir posibilidades, muchas veces las reduce.

Y aquí viene lo incómodo: no funcionan porque sean verdaderas, funcionan porque son emocionalmente eficaces. Ofrecen alivio, orden y una narrativa clara en momentos de confusión. Y eso, en un contexto donde la salud mental sigue siendo poco accesible o incómoda, es algo extremadamente atractivo.

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Pero que algo alivie no quiere decir que transforme. Y que algo suene profundo no significa que sea cierto. Y al final el problema no es que algo suene profundo. El problema es cuando, después de escucharlo, todo sigue igual…pero con una explicación que ya no te permite dudar.

Esto no se trata de ridiculizar a quien recurre a estas prácticas, sino de hacer una distinción necesaria. Porque cuando dejamos de cuestionar lo que nos explica, dejamos también de cuestionarnos a nosotros.

Y pocas cosas con tan peligrosas, psicológicamente hablando, como una respuesta que te tranquiliza…pero que al mismo tiempo te impide que la cuestiones.

IG/FB: @psic.miguelnegrete

Un comentario en «Pseudociencias: cuando suena profundo…pero no sostiene nada»

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