Lo que tienes que saber
- Una familia con un empleo formal y un ingreso estable puede encontrar en un crédito institucional o bancario una alternativa viable.
- Podemos tener Infonavit, Fovissste, bancos y diferentes modalidades de crédito, pero si las condiciones de esos financiamientos no corresponden con la capacidad económica de una parte importante de la población, la oferta termina siendo menos flexible de lo que aparenta.
- Es necesario que el monto autorizado sea suficiente para adquirir una vivienda que responda a sus necesidades y que, además, la mensualidad sea compatible con sus ingresos.
Cuando hablamos de financiamiento para adquirir una vivienda, México cuenta con distintas alternativas. Están los créditos del Infonavit para los trabajadores afiliados, los esquemas del Fovissste para quienes laboran en el sector público, los créditos hipotecarios que ofrecen los bancos comerciales, entre otros. A primera vista, podría parecer que existen suficientes opciones para que prácticamente cualquier familia encuentre una alternativa.
Tener diferentes programas no necesariamente significa contar con un sistema flexible.
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La capacidad de adaptación del sistema
¿Qué tan capaces son estos esquemas de adaptarse a los ingresos y circunstancias de cada hogar?
Una familia con un empleo formal y un ingreso estable puede encontrar en un crédito institucional o bancario una alternativa viable. Pero la realidad económica de los hogares es mucho más diversa. Existen:
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- Trabajadores independientes,
- Personas con ingresos variables,
- Familias que combinan los ingresos de varios integrantes o
- Trabajadores cuyo nivel de ingreso no les permite alcanzar el monto necesario para comprar una vivienda en determinadas zonas.
Ahí es donde el número de programas deja de ser el indicador más importante.
Podemos tener Infonavit, Fovissste, bancos y diferentes modalidades de crédito, pero si las condiciones de esos financiamientos no corresponden con la capacidad económica de una parte importante de la población, la oferta termina siendo menos flexible de lo que aparenta.
El desafío del precio y los montos autorizados
También existe otro problema: el precio de la vivienda. No basta con que una persona sea candidata a un crédito. Es necesario que el monto autorizado sea suficiente para adquirir una vivienda que responda a sus necesidades y que, además, la mensualidad sea compatible con sus ingresos.
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En algunos casos, el comprador termina enfrentándose a una especie de círculo: tiene capacidad para pagar una mensualidad, pero no obtiene suficiente crédito; obtiene el crédito, pero no alcanza para una vivienda adecuada.
Diversidad de necesidades y búsqueda de soluciones
Por eso, medir la flexibilidad del financiamiento habitacional solamente por la cantidad de instituciones y programas disponibles puede resultar engañoso.
- No todos los hogares tienen los mismos ingresos.
- No todos los hogares tienen la misma estabilidad laboral.
- No todos tienen la misma capacidad de ahorro.
- No todos tienen la misma necesidad de vivienda.
Esto no significa que los requisitos deban desaparecer ni que se deban otorgar créditos sin evaluar la capacidad de pago. Significa buscar mecanismos que permitan que el financiamiento se acerque más a la realidad de quienes necesitan una vivienda.
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