Lo que tienes que saber

  • El proyecto para la construcción de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos en el predio Siete Mezquites, ubicado en la comunidad de Teocalco, municipio de Tula de Allende, contempla una capacidad de aproximadamente 400 toneladas diarias de residuos municipales y regionales.
  • Debido a que el predio se encuentra en el área de influencia del acuífero Valle del Mezquital, las comunidades aledañas han expresado su preocupación ante la posibilidad de que los lixiviados generados por los residuos se infiltren y contaminen las fuentes de agua de toda la región.
  • En la misma opinión técnica de la CONAGUA se señala que el terreno propuesto fue utilizado anteriormente para la extracción de arena y grava, razón por la cual cuenta con un socavón de entre 13 y 15 metros de profundidad.

El proyecto para la construcción de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos en el predio Siete Mezquites, ubicado en la comunidad de Teocalco, municipio de Tula de Allende, contempla una capacidad de aproximadamente 400 toneladas diarias de residuos municipales y regionales. Esta propuesta ha generado diversas reacciones de rechazo, especialmente de los habitantes del municipio vecino de Tezontepec de Aldama.

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El proyecto es promovido por la empresa Marsacot, la cual cuenta con autorización para la construcción de infraestructura del relleno sanitario. Sin embargo, dicha autorización no contempla la operación (recepción y disposición final de los residuos). Por tal motivo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (SEMARNATH) clausuró los trabajos e indicó que el sitio debe permanecer cerrado.

Riesgo de contaminación del agua

Debido a que el predio se encuentra en el área de influencia del acuífero Valle del Mezquital, las comunidades aledañas han expresado su preocupación ante la posibilidad de que los lixiviados generados por los residuos se infiltren y contaminen las fuentes de agua de toda la región.

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Al respecto, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) emitió una opinión técnica en la que advierte sobre los riesgos de contaminación del acuífero y subraya que las medidas de ingeniería y el estricto control de lixiviados son fundamentales para mitigar dichos peligros. Por otro lado, la población reporta la existencia de los manantiales de Cerro Colorado, de los que dependen diversas comunidades de la zona y que se ubican a solo 4.5 kilómetros de distancia del sitio donde se pretende instalar el relleno sanitario. 

Antecedentes del sitio y malas prácticas actuales

En la misma opinión técnica de la CONAGUA se señala que el terreno propuesto fue utilizado anteriormente para la extracción de arena y grava, razón por la cual cuenta con un socavón de entre 13 y 15 metros de profundidad.

Esta condición, sumada a la permeabilidad del suelo y a las características de la dinámica subterránea del agua, genera desconfianza entre los pobladores, quienes consideran que el proyecto debería reubicarse, además de revisar minuciosamente su diseño e impactos ambientales que puede generar.

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Un factor que agravó la tensión social fue la presentación de diversas denuncias ciudadanas que evidenciaban la disposición no autorizada de residuos en el lugar. Esta situación detonó el bloqueo de vialidades por parte de los vecinos, quienes señalaron el ingreso constante de camiones para tirar basura, lo que derivó después en la suspensión indefinida de los trabajos de construcción por parte de las autoridades ambientales.

La otra cara del problema: la basura que generamos

El relleno sanitario es solo una parte del conflicto; la contraparte son los residuos que generamos cotidianamente como sociedad. No solo los municipios involucrados en este conflicto requieren un programa integral de manejo y disposición final de los residuos: se trata de una urgencia estatal.

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Resulta indispensable consolidar una cultura basada en la prevención, la separación desde el origen, el reciclaje, el compostaje de los residuos orgánicos, la reducción del consumo y la disposición adecuada de aquellos desechos que no pueden aprovecharse.

Como hemos señalado en entregas anteriores de esta columna, la articulación de programas públicos, un marco legislativo firme y la alfabetización ambiental son pilares fundamentales para transitar hacia una ciudadanía consciente de sus hábitos de consumo y, por lo tanto, de sus residuos. No podemos seguir intentando ocultar nuestra basura; es momento de hacernos plenamente responsables de ella.  

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